lunes, 24 de diciembre de 2018

Sobre pesadillas

No sé si serán las películas o solo la imaginación, pero cuando me imagino superando adversidades, siempre es de una manera extrema, que sugiere un sacrificio enorme y finalmente, tras un esfuerzo claramente visible y enmarcable en tiempo y espacio, la recompensa vendría.

Parte de crecer quizá venga a darnos pistas al respecto y hacernos saber que hay dificultades que se sobrepasan de esa manera, pero aquello que nos detiene en vida se supera mediante paciencia, disciplina y constancia durante largos períodos.

Superar aquello que nos retrasa es un trabajo, un trabajo constante que requiere energía pero por sobre todo perspectiva y tiempo.

Llegué al 2018 de frente a muchos demonios míos y no se basaba en que tenía que hacer un esfuerzo muy grande o superar una única dolencia. Había llegado sin ganas. Sin ganas de despertar o de hacer, de distraerme y no de divertirme, de esperar a que pase y no de cambiar.

La falta de ganas, la depresión, es un asesino silencioso. Empieza a llevarse aquello que alimenta de vida a la vida, las ganas de generar momentos pequeños y hermosos, se lleva la luz y el calor. La esperanza se vuelve un vidrio empañado que nunca se templa y uno siempre despierta de la peor sesión de sueño y el estado de mayor cansancio.


No hago porque no tengo ganas y no tengo ganas porque no hago. Este ciclo se repetía.

Buscar ayuda fué vital, porque con enfoque, vienen cosas nuevas. En este caso no fué algo nuevo, sino recordar lo que ya es legítimo. El amor, el trabajo, la salud, la templanza, solo cultivando y haciendo visible lo bueno que ya está, el ciclo se rompe y se vuelve una espiral donde hacemos un pequeño cambio, para no quedar de nuevo donde empezamos.

Esas pequeñas diferencias en lo que hacemos y percibimos puede significar la vida.

Hoy siento que no tomo decisiones desesperadas solo por no estar solo, confío en lo que genero y en lo que atrae.

Solía soñar que aún debo materias de la secundaria y esto me genera un stress de otro planeta. Despierto en sensación de deuda, de falta de trabajo, de pensar que ya llegué muy tarde a la posibilidad de cerrar esa deuda y debo esperar otro año más.

La materia que debo suele ser matemática (la cual promocioné después en el CBC, pero no fué suficiente para mi subconsciente) y suele darse que no tengo idea ni qué tema se trata.

Esta vez fué diferente, en el sueño caminaba por la escuela y quien se acercaba era la profesora de inglés, algo molesta porque no iba a sus clases, pero yo no las necesito, pues soy bilingüe.

Esta parábola me significó mucho, pues soñaba con una materia que me vulneraba, de la cual ya había perdido la chance de rendir este año y debía adeudarla durante otro, todo.
Esta vez, no necesitaba rendir la materia. Ya sé que el conocimiento está y gozo de él. La profesora solo pudo decirme que estaba molesta, pero sin ningún rencor. Ah, y dijo que tenía un secreto para decirme, pero lo haría cuando vaya a rendir.

Quizá para mis 40.

martes, 27 de febrero de 2018

Extracto del 4to cuaderno azul: La tormenta

La tormenta:

Con la vista baja veo un remolino
Que da ritmo y baile a la hoja de un árbol ya seco
Hay sucesos que tan fuerte se anuncian
Como amanecer que da luz a un día entero

Mas rara vez puede uno contar las nubes
Que un viento trae, siendo fijo o pasajero
Estos enviados de cambio traen agua
Y el agua siempre trae sentimientos

Es tan presente el ruido y el olor a lluvia
Que el latir del pecho deja mudo lo que pienso
Es el punto cardinal y el hogar del cobarde
El lugar donde jamás llega algo nuevo

Si rayo y trueno de un cariño me dejan ciego y sordo naufragando
La pista a mis sentidos será la balsa de mis besos
Que el norte sea sur, por mí vale lo mismo, a la tormenta me entrego
Bien sé que un clima calmo y tibio jamás formó a un capitán experto

Ahora, roto, seco y sin barco, balsa o besos
Camino agradecido y atravieso empapado el frío del invierno
Inevitable, como el calor del verano
Esperanzado, como el día nuevo.

martes, 23 de enero de 2018

Sobre retornos a la fuente

Si la falta de algo ha protagonizado la aridez de estos días, es la del arte.
El bloqueo del mismo consta del desangrado de la vida, lo preciado y más aún, de aquello a lo que vinimos a vivir.
Y que vuelve los pasos solo pasos y los colores solo señales a seguir, carteles en productos y los saludos solo protocolos que se repiten para avisar a otro que sabemos que ahí está y que preferimos que no nos hable.

Le pediré perdón a mi arte cada vez que lo encuentre pues significará que no le busqué a bien en días pasados.
No daré explicaciones ya que todo buen ente apuesta al bien que puedas hacer por sobre el secado que hayas dejado en tus pasos hasta la fuente.
Las explicaciones son para uno, si las quiere, si se quiere convencer.

Siento que he faltado a mi propósito que va a mas que sentirme bien, como si viviera del lado de una resistencia a la cual no he dado mi deber.
No peleamos contra países ni políticos o gente.
No peleamos, resistimos, nos manifestamos y eso mantiene, mantenemos vivo y viva lo que hace a la vida y da motivo.

Tomamos aquello que brilla y le damos más luz, sin necesitar mirar si el resto obra para bien  de lo que "debiera" si a esta vida solo le debemos una muerte.
De aquello que el pasto y la tierra le susurra a los pies descalzos que saben sentir, el amor que profesa el calor de un sol que recuerda el cariño con una brisa, que sucede del romance que tienen nuestros dioses que nos suceden a cada hora y no un día en una casa hecha por el humano.

El milagro está en cada momento olvidado y dejado pasar por aquejes de tiempo y cobres sin valor que gritan y cada latigazo que da la idea de que el dinero trae salvación, despierta a un ser sufrido más que sumará su voz al coro inevitable en manifestarse para con la vida.

Deseo un despertar para quienes pueda tocar, abrazar con el alma y que valga más el calor del pecho que el frío de un lujo material, amaré cada momento genuino y amores, me recuerden que no solo estoy acompañado, sino que no podré dormirme en períodos demasiado largos de tiempo.

Porque la lucha es con uno, por manifestar lo que es verdadero, que se gane esa lucha y si se pierden batallas, que no dure por demás tu cara en la lona.

Para todes la luz,
Para todes todo.