lunes, 13 de abril de 2015

Sobre vuelos




En la ciudad se ha perdido a Dios.

Ha sido descripta algunas veces como una "jungla de cemento" mas una jungla es un lugar armónico con lugar para tus pensamientos, por eso cuando lo llego a pensar, no entiendo por qué le llaman así.
Habemos monos en esta jungla, los monos más antiespecie que le han sucedido a la existencia. Monos que piensan que por ahorrarse un esfuerzo mejoran su vida, que por tomar el lugar de otro ya han subido una escala en la cadena evolutiva, que por tener más cosas contables que otro, ha logrado más.

En la ciudad se renunciaron a los lugares espirituales y se irguieron ídolos para que la gente pida y culpe a paredes sin oídos, para que intenten medios que no ofrecen respuesta a sus problemas y luego se justifiquen pensando que algo han hecho mal, y para ser sincero han estado mal en subirse al reloj de la ciudad.

En el desfile gris que da este terreno, se renunció al pasto que conforta el pisar descalzo con temperatura y suavidad, para acceder a un material ya descuidado y sucio que conserva tanta porquería como cae encima sólo para que los zapatos hagan ruido y se puedan usar tacos. Aquí el calor del sol no se aprovecha ni nutre a algo sino que calienta las baldosas y rebotan sus rayos para que la temperatura se vuelva nociva y el aire se vicie.

Todo esto se hace para moverse más rápido a atender temas de papeles que nos dicen que son importantes y muchos lo hacemos pensando que así tendremos nuestro merecido tiempo libre para vivir.

Vivir? Uno puede estar vivo en la rutina y muerto cuando busca recrearse. Vivir no sucede porque nos levantamos a la mañana, la vida sucede cuando despertamos a la misma.

Y empezando a despertar sentimos emociones, que son todas buenas, pero a veces no es bueno quedarse en un circuito de las mismas, especialmente no de las negativas.

En eso andaba yo hace un tiempo y tuve muchas ganas de salir de ello. Tuve ganas de crear algo hermoso entonces.



"Te conozco cuando actúas y te pierdo en tus promesas, te disfruto en tu presencia y te evito cuando no estás. Vivo muerto de envidia hacia tu piel, que te abraza todo el tiempo, mas tu piel es lo que más me hechiza cuando la logro tocar, y tus labios, tu boca y tus ojos.

Esos rasgos tuyos, preciosos y únicos, tesoro sólo identificable para quién mire con más que los ojos, cortan con tanta acidez de este lugar donde tanto se ha olvidado.

Cruzarte por las noches me es una aventura. Corro al colectivo y siento que voy a llevar a cabo un accionar de película, que me voy a bajar, voy a resolver un crimen y dar con el principio de otro, siento que va a haber justicia y plenitud sólo por salir a vos.

Cuando te espero en el bar (como todo buen héroe) siento que me debo preparar para que no vengas, al menos mentalmente, porque podría pasar y no se me debe reflejar a un nivel muy personal.

Estás llena de hechizos y sé que alguno me afecta de antemano, sea tu boca, tu sonrisa, tu pelo, tu cintura o tus piernas. Pienso en cómo me siento cuando compartís tu energía y veo que en ese tiempo soy rico, porque hay algo único en el mundo y está ahora conmigo.

Yo no soy tuyo ni vos mía, pero el tiempo es nuestro y no sé sobre tu sentir, pero sé a cuánto me atrevo cuando vamos de la mano.

Cuando te abrazo siento tu motorcito, ese corazón que a veces se acelera. A veces, cuando siento que se acelera cuando se enriedan nuestros brazos, es como si me dieras permiso a amarte un poquito y yo me siento atrevido, como para hacerlo sin culpa.

Desde que esto empieza hasta que termina me doy cuenta de que no respiré y ahí hacés lo que no me puedo explicar, pero vaya que he sabido ser testigo.
Cuando recuerdo respirar lo hago muy profundo y siento tu esencia, tu aroma y eso ya no me deja sólo imaginar que te amo. Cada vez que lo sentí, la sensación pasó también (Con un día más o un día menos) no es definitiva, pero cuando huelo y estás entre mis brazos, te respiro y te metés bajo mi piel.

Es cuando te estoy amando y entrás en mí que me doy cuenta de qué pasa dentro mío, es ahí donde recuerda lo bueno en mí despertarse, como si del olor de la comida se tratara para alguien hambriento.

Después te beso para devolverte un poquito con algo mío, te beso porque sé que ahí está el próximo pedacito de vida que voy a sentir, te beso porque estira un segundo más mi sentir.

A veces te beso más, porque cuando aleje un poco la cara, voy a darme cuenta de que dejé de flotar y no voy a saber cómo lo hiciste, pero después de haberlo detenido, hiciste que el tiempo vuelva a correr.

Toda esta magia la provocás cuando estás. A veces, sé que te gusta hacerme un regalito, y pasás por mi cabeza aún cuando no estás. Sólo para regalarme un momento en el aire, un respiro de libertad. Sé que lo hacés para alegrarme el día, sé que pasás para que hoy, al menos hoy, haya sentido amor"

martes, 7 de abril de 2015

Entrada del 4to cuaderno azul










"He indagado en emociones porque el frescor ha llegado hoy.
La mañana ya no me despierta deseando saltar a una pileta, sino que es difícil abandonar las mantas. Pero la sorpresa no puede detenerse.
Hablaré de un dolor una vez más, pues hoy coseché algo hermoso.

Charlando me dí cuenta de un sentimiento que debo entender y procesar, pues deja en mí euforia y confusión emocional y esto agota energías.

El dolor está muy bien, pero nunca viene solo. Es como si viéramos una hermosa bandada de pájaros e inmediatamente pensáramos que todos nos van a cagar encima.

El dolor y la tristeza traen una oportunidad hermosa y los detonan los sentimientos más nobles.

Hoy salí de mi centro por ponerme a prueba y el frío vino en un momento, intenté sentir el enamoramiento hablando con alguien que me enamora, pude acercarme a la sensación de amar, la cual me fascina. Con ella vino el dolor.

Me enojé conmigo un rato: "En serio, Patricio? Años de trabajo para volver a esto?"

Traté un largo tiempo de asimilarlo, un pensamiento que me ayudó es el de clasificarlo como un cariño estancado y ya.

Esta vez entendí de forma más completa. No puede haber sólo dolor. La quiero, genuínamente somos dos partes de un hechizo cuando nos juntamos.
Mucho de mi enojo fué a que ella sufra por alguien que realmente no sabe lo que tiene. Parte del dolor era no tenerla y luego recordé que ya no la necesito. La quiero, me habla y mi día es mejor, pero no la necesito.

Lo que me duele es que a ella le duela, porque surge de la emoción más sincera, el amor. De ella para él, y de mí para ella.

Luego me llené de alegría.

Se acabó el duelo erróneo de que ella no esté. Me puse a prueba y se fué.

Aprendí, y de forma poética, ella está sufriendo por él algo simil a lo que yo por ella.

Ví mi progreso sucediendo, ví mi amanecer después de tan larga noche.

Y el frío, el atardecer y el viento me contaron que a ella le llegará también."

A veces pienso que lo único más nuestro que lo que genera el corazón, es la rudeza que resiste de un mundo tan brusco. El dolor y la fatiga son nuestros para incorporarlos y que nos formen. Si otro se hubiera caído por nosotros, no sabríamos caminar.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Eros despierta




En mi trabajo de rearmarme han participado varias etapas en las que tuve que hacer trabajos. Existe el gran deber de dejar atrás (Que me atrevo a decir fué lo más difícil) el entendimiento de que he de cambiar ahora, no luego y por último, la duda inalcanzable (al menos si se busca la felicidad) el "Qué será?".

Recordé hace años estar hambriento de emociones y ansiar por el verano, tiempo después no importaría que fuese invierno, podía exponer y compartir mi amor, sólo por mi convicción y deseo de que así debía ser. El amor es como un ave, no nació para ser encerrada o su canto terminará y yo encerré al mío en una jaula de inseguridad y sopor inútiles, pensando que debía rendir tributo a condiciones y personas que hacer rato habían dejado a mi persona.


Me inundaron ganas de hacer cuanto se me cante y esto abarca especialmente mis momentos conmigo, en qué invierto mi tiempo, cuánto paso bebiendo y mirando tele y cuánto practicando guitarra, por ejemplo.
Me empecé a volver alguien interesante, debo decir, y me interesó enamorarme de quién me fuese convirtiendo, después de todo seré el único que cambiará conforme yo rinda mi amor o no, y es un hecho.

Empezar a construirme fué vital. Antes me consideraba carente de interés, no es que hiciera cosas poco copadas, es sólo que no entendía a dónde radicaba lo importante de mis acciones, vivir era casi como un trabajo rutinario, donde no encontrás (ni te encontrás) emoción en el accionar, sólo, como un trabajo rutinario y repetitivo, repetís.

Me empecé a volver alguien genial nuevamente, un fenómeno, una chispa, un fueguito y un sonriente. No consistía en despertar por estar consciente de cosas que otros no, sino que despertó la alegría en mí, ya no hay más lugar para sentarse a pensar sobre cómo el resto falla.

Tras ese milagro me dieron ganas de presentarme y mostrarme a más gente. Es que descubrí a este pibe que es una masa y siento que en algo de seguro sumará conocerle, tanto otros como yo, ver qué surge en mí al dejarme afectar.

Elegí la reclusión por no poder manejar hechos que pueden suceder, hechos negativos. No me atreví a salir de ella por dejarme creer que es todo lo que pueda suceder.

Y ya no más.

lunes, 16 de marzo de 2015

Sobre bruma.




No sé cuán frecuente será en otros, pero suele sucederme una entera falta de respuesta por gente que aprecio muchísimo.

Antes me costaba esta situación, hoy reflexionando aprendí un poco más a sobrellevarla y entender que no es mi lugar demandar atención de más ni tener explicaciones de por qué sucede, es mi lugar y deber invertir mi tiempo en algo más.


En el desierto del tiempo los recuerdos se vuelven más y más borrosos. El tiempo pone una bruma, una niebla que va haciendo cada vez menos nítido el recuerdo y el motivo de por qué uno desea acercarse a otra gente, a esa gente perdida entre la neblina al menos.

A veces es la gente quien pone esto en el medio, haciendo que no se pueda llegar a ella. Intento facilitarlo muchas veces, es decir, la falta de ganas de la otra persona no reduce las mías, no de inmediato al menos.

Es lo vital ante esto, evitar permitirse explicarlo dándose atributos negativos a uno mismo, pues aceptaré la responsabilidad de haber intentado que funcione, pero no la de haber boicoteado el vínculo, no sin que me hayan mencionado al menos que estaba haciendo algo que perjudicaba el suave pasar del tiempo al estar juntos.

Quizá muchos estén interesados en jugar ese juego del desinterés, pero yo no soy así y odio mostrarme como algo que no soy, por eso muchas veces elijo la soledad. Si estuviera menos orgulloso de mis elecciones, diría que otros la eligen por mí.

Es donde destacan mis vínculos más reales. Me dan ganas de ver a mucha gente, pero pocos lo hacen posible y aún menos me dan tu tiempo legítimo, mas cuando sucede se siente el amor y la conexión.

Creo que no hay pecado en que esos momentos sean pocos. De elegir, eligiría más frecuencia, pero no me es posible elegir siempre, pero sí disfrutar.

Disfrutar de las bendiciones que he recibido con mis amistades y hermandades. Saber que en el tiempo en que les vea la práctica más hermosa se pone en movimiento.


Creo más que vital que exista esta bruma y esta distancia y desconocer a quienes me han quitado el tiempo despreciando mi aporte.


Creo que no me puedo perder en esta niebla, ya que tengo unas poquitas luces que brillan en ella, y que con lo especial de cada una de estas personitas, me impulsan a brillar también.

martes, 3 de marzo de 2015

Sobre apuros.





Hoy tuve el pensamiento de que cuando no podemos pensar, estamos sobrecargados por pensar de más, o incluso no podemos vernos en un tramo de felicidad, tenemos a cargo nuestro más de lo que podemos abarcar.

De alguna forma resonó mucho en mí este pensamiento, es casi una lógica, tiene todo sentido si se piensa, se hace un esfuerzo superior al que nos permite llevarlo a un ritmo saludable, es incluso exhaustivo.

Recuerdo más de chico (y no necesariamente hace mucho) que los problemas tenían esta manía de parecer urgentes. Claro que pueden ser graves, pero no necesariamente urgentes y de hecho muchas veces contamos con una enorme urgencia por igual de problemas tanto graves como sencillos.
Constantemente en mi cabeza sonaba la inseguridad de no andar encaminado, de no tener certeza o al menos alguna rutina que me diera la ilusión de tenerla.

Tuve mucha preocupación ante el ojo ajeno, al menos para lo que me gustaría preocuparme, y eso aportó a nada mas que mi propio malestar.


Pensé en el desperdicio de energía que uno pone en remarcar incertidumbres, en darles más importancia sólo porque están ahí, sin poder ser manejadas o controladas. En muchos aspectos me dí cuenta de que mi felicidad empezó cuando me dí cuenta de que hay asuntos, emociones ajenas a mí, ajenas a mi deseo y por correctos motivos.

Y luego me dí cuenta del entero pensar que le daba a, justamente, aquello que no está, aquello que falta, aquello que está más lejos y no se alcanza.
Me dí cuenta de que tenía mis recursos puestos sólo en una voz que sentenciaba con la certeza de un matemático ante una suma, afirmaba "Sip, es inobtenible"

Todo ese tiempo invertido en el mismo discurso! Es como sentarse a mirar el sol en entero brillo, es hermoso, inalcanzable y duele.
Con esa parábola me dí cuenta que por no mirar de dónde viene toda esa luz, es que mis ojos tienen utilidad.

Decidí entonces mirar a mi alrededor con la luz, el conocimiento de lo que no tengo, de donde fallé y ví que no pude manejar, decidí explorar lo que no me daña y hacerlo crecer.

De pronto el momento se hizo más genuino. Empecé a limpiar mi habitación, disfrutar en mi trabajo y crecer y aprender algo nuevo cada día.

No siempre supe que se puede retomar la capacidad de amar algo más cuando creías destruída tu idea de amor. Siempre tuve que creerlo, pero repetirlo para sí no siempre es enteramente efectivo.

Descubrí que la felicidad es el servicio y el esfuerzo, lo descubrí de nuevo y lo hizo más hermoso, es como un viejo amigo, una nueva forma de que compruebe nuevamente algo aprendido hace mucho tiempo, es la prueba de que otro camino no me llena.

Por los límites de lo que no puedo alcanzar, es que entiendo qué puedo hacer crecer, si me enfoco en aquello que sí puede nutrirse de mí.

Y los problemas se fueron.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Sobre lo que no tengo.




Una de las gracias en las que caí para salir de males ahora pasados es una diferencia de percepción o de foco.

La falta de alguien que querés a tu lado no es fácil de sobrellevar. Es decir, hay diferentes niveles de deseo y algunos son casi una necesidad, para quienes somos en ese momento, que nos deja tullidos si no está completa.

No siempre podemos tener cuanto queremos, es un hecho. Tenemos una urgencia por aprender a cómo lidiar con lo que no podemos cambiar, nuestra experiencia de vida estaría incompleta de no entender ese aspecto de la existencia, todo eso que no tenemos.

Recuerdo de chico una vez estar sentado en el asiento de atrás en el auto, mi papá manejando, mi mamá al lado y mi hermano al lado mío. Por algún motivo se hablaba de alguien que murió y me dijeron que "murió de viejo".

Era una novedad para mí, es decir, sabía que podías morir recibiendo daño de alguna forma, pero no sabía que "caducábamos".
Ésto me destruyó, caí en pena un tiempo ya que un día la vida se me iría, sabía que un día ya no la tendría y es un hecho.

Fué la primera vez que entendí que había cosas que no podía cambiar y mucho tiempo (para un niño infante) me comió ese pensamiento y cuando entendí que debía acentuar la vida para aprovechar la muerte, todo cambió.

No fué la primera vez que lo sentí, fuí adolescente y también viví la falta de quien me había enamorado. La última vez que lo sentí fué un tiempo largo y fué no tener a quien amaba.

Noté que justificaba mi comportamiento cual niño chiquito por acentuar mi problema, mi falta de algo.

Hice el embrollo que no hice durante años al saber que hay cosas que no puedo tener y lo hice todo para conmigo y mi humor y mi bienestar y la alegría.

En el cese de nuestra alegría empieza todo el crimen que luego expandemos y sólo por llorar al sol en el anochecer.

En una cena hace poco, empecé a pensar en lo que no tengo y me acogió una sonrisa hermosa, un calor precioso.

No tengo facilidades en la vida, no de grandes razgos, no tengo siempre a alguien a quien molestar y aliviarme de problemas, tengo una gran falta de ello y sólo me quedó volverme independiente. En el transcurso de esto, recuerdo desde chico refunfuñar y molestarme porque otros la "tenían más fácil" y hoy, cuando veo lo que construyeron mis faltas estoy atónito con cuanto hay en mi vida.

Pensé en lo que tenemos como una burbuja, lo que está adentro es lo nuestro, lo que importa, nuestro ser, nuestros valores y nuestros cariños.
Una burbuja alcanza esa forma perfecta por todo lo que no tiene adentro. Por la presión que ejerce todo ese aire que no la llena, que incluso la comprime y eventualmente la seca y destruye.

Lo que no tenemos nos moldea quizá más que lo que contenemos, es el vacío y el lleno. Es quienes somos y vinimos a este mundo a ser hermosos, a estar llenos y que nos falten cosas afuera que nos formen, nos den la tonada única que nos define para zapar con el universo.

No siempre entendí cómo abrazar lo que no puedo afectar podía darme tanto, como la falta de afectos en los que estaba fijado, forjó otros que ahora, después de tiempo de que pase el agua, descubre un retoño de hermosos pétalos.

No siempre entendí de cuánto carezco ni cuán importante es que ahora no lo tenga.

No siempre recuerdo la gracia que cae en mí por lo que me rodea, no siempre, pero hoy sí.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Sobre reprogramación





Me permito ser víctima de las circunstancias. Es un hecho.

Estoy orgulloso, en lo personal, de poder hacer cambios en mí, de cambiar rutas neuronales que llevan siempre a los mismos lugares nocivos para nadie más que mí.

Por un par de horas en el día de hoy sufrí de un humor que rechazo y de un pensamiento que sólo me trae malestar. Es cierto que sufrí contratiempos, pero ninguno diferente al que pueda pasarle a otro humano cualquiera y lo que es peor, si esas cosas tan azarosas fueran para ponerme de mal humor, jamás me preguntaría por qué me llegan.

"No te tomes nada como personal"  Es una vital enseñanza para encontrar la alegría. Hoy dos personas olvidaron pequeños acuerdos que significaban mi aporte de tiempo y me sentí despechado por un rato, creo que fué el disparador de mi mal humor.

"No te quieren, vives olvidado, tu cariño va a la basura" Esos pensamientos se me cruzaban, pero me encontré en un pilar de racionalidad: Ninguno tiene la culpa.

Enojarme? Con quién? Fué fortuna y nada más, o es que yo no olvido cosas? O es que no podría pasarme a mí?
No, el Enojo quiso golpear mi puerta, pero no encontró aceptación. No había con quién enojarme (Y agradezco caer en esto, el Enojo es la emoción que más me consume).

En seguida, como bien nos marca el maestro Yoda, vino la tristeza. Y esa sí que se tomó una tacita de té y estuvo un rato, es cierto, me puso triste no poder ver a dos personas que quiero con mi corazón y alma, más aún si es por olvido de su parte. Pero la tristeza no llevará a nada más que a la lástima propia y eso sencillamente deshace la persona fantástica que uno puede ser. Lo siento, Tristeza. Tengo compromisos y debo servirte tu última taza.

La Frustración estaba en la puerta cuando la Tristeza se fué y tenía algo para decirme: "Es frustrante que lo que buscás no llegue" y no podía decirle algo distinto, sí, es frustrante. Así entró un tiempo y me dejó un mal sentir, por un tiempo.

Llegué a casa y limpié, limpié mi habitación (Que lo adeudaba bastante) saludé a mis plantas (Casi les leo, pero se estaba yendo el sol) y empaqué una tele con la cual debemos lidiar entre dos.

Quizá sea cierto que en el día no han hecho algo por mí. Mejor dicho, que otros no han hecho algo por mí.

Las tres visitas me desgastaron y no podía estar cerca de gente, si algo malo les pasaba yo lo recibía aún peor, fué un día rudo, nada más. Cuando dediqué tiempo a mí, encontré que el accionar siempre está posible para poner a alguien mejor, especialmente si ese alguien es uno.

Con eso hecho, me decidí a escribir esto y soltar enojos y frustraciones. Con eso la Tristeza entiende que no tiene mucho más que hacer.

Y sólo queda uno, y yo me quiero sentir bien.

Me prometí cerveza si plasmaba esto bien, creo que iré a por mi mimo del día

Salud!

sábado, 6 de diciembre de 2014

Mañanas y horizontes



Anoche me fuí a dormir convencido de que la noche (en realidad el fin del día, era ese crepúsculo indefinible) no tenía más para ofrecerme, para lo poco que supe de ella, tenía razón.

Tuve sueños que no fueron FEOS (así llamaba a las pesadillas de chico) pero que me dejaron con una sensación de no tener, de estar incompleto, de falta.
Suele costarme despertar y arrancar, sólo esos primeros minutos, hasta que estoy fuera de la cama. Entonces puedo decidir si tirarme a dormir más o directamente empezar mi día, en este caso opté por lo segundo, no creo que pudiera resolver mucho más en mi plano onírico.

El sentimiento de no tener cuanto quería no se fué, la vigilia me recibió con esa sensación constante y me dí cuenta de que no se iría sola, debía hacer el trabajo de estar bien. Limpié un poco mi casa, siempre es un buen principio, y me dí cuenta de que debía tomar acción para con alguien (el sueño se trataba de distancias inexplicadas con alguien) y necesitaba acercarme.

Tomé el libro que actualmente estoy leyendo, es sobre aventuras, y con mi desayuno recibí al sol en mi terraza, leyéndole en voz alta a mis plantas.
El calor de una mañana hace un tiempo me invadió. Esa paz que rara vez encontramos en la ciudad, pero que se encuentra en cada paso cuando estamos a la deriva en la naturaleza, me supo encontrar.

No me decía que todo estaría bien, no me dió una solución inmediata a la distancia pero sí hizo que lo malo ya no invada al presente, que quede en el pasado y ya. No lo hizo mágicamente tampoco, sino que me dió el lugar a mí para que lo haga.

Leyendo sobre las aventuras de Bilbo en voz alta, pude vincular con seres que dependen de mí y que amo hacer crecer.

Con ese regalito de mi persona dí hoy: Amo hacer crecer.

Esa sensación me dió la templanza absoluta, cosas malas nos pueden pasar a todos pero no hay caso en enfocarse en por qué pasaron. Un pensamiento que sí me perturba cuando algo malo me pasa, es si no me pasa porque haya estado errando.

Supe entonces (recordé, mejor dicho) que no soy malo, soy hermosamente bueno. Amo hacer crecer, ahora más que nunca dedico mi tiempo a eso y quizá han habido cosas, situaciones y personas que me han hecho crecer y quizá lo que más duela es que ya no lo hacen, han sido vitales, pero ya no pueden hacerme crecer a mí, no hacia donde yo quiero al menos.

Eso me explicó mucho y me llenó de expectativas. Ví por un momento el camino que vino detrás, que fuí formando y me hizo entender que mismo desde donde estoy, puede trazarse otro el cual veré algún día en el futuro, espero que con una sonrisa aún más grande.

Me acordé de que todo está bien y de que cada día tiene un pequeño secreto y un diminuto paso para llevarnos un poquito más adelante y bien que no sabemos a dónde.

Esa incertidumbre es hermosa, es la promesa de la tierra en el mar, es la cruz en el mapa que eternamente se mueve, es el aroma y fresquito en la cara mientras uno camina de A a B.

Es un poquito de vida y a veces me olvido de que está ahí, creo yo, que es sólo para reencontrarla y darme cuenta de que no importa cuántas veces pase, no deja de sorprenderme.



lunes, 1 de diciembre de 2014

Sobre redención.


En algún momento hace algunos años, me perdí.

Me olvidé porqué pasaban cosas buenas y del valor de esas mismas cosas, esos momentos de verdad.
Me olvidé de lo mucho que hay en la renuncia a deseos construídos por estímulo externo. A veces pasa y hay que comprobar el origen de ese deseo, creo que buscar algo que no quería es lo que me tuvo tan mal tanto tiempo.

Creo que estaba descentrado y no podía entender qué quería, estaba sin confianza en la brújula de mi persona, pensé que la satisfacción vendría cuando empezara a hacer y obrar para alguien que quería ser, no quien soy.

A veces el deseo, la ilusión de importancia, nos lleva a transitar caminos que sólo nos sirven para aprender cuáles no son para nosotros.

Abandoné un poco mi filosofía de vida durante esos años buscando algo más, sólo para darme cuenta de que no volví a sentirme centrado. Es como viajar, sólo para entender cuánto extrañamos casa.

Saberlo ahora, especialmente tras la vivencia de la tormenta, lo hace legítimo, tiene un motivo de ser.

Olvidé que no debía dejarme llevar por las noticias amargas y desentendidos, olvidé que si pienso que el mundo está oscuro, la luz puede empezar por mí. Olvidé que tengo fuerza para provocar el cambio que quiero.

Agradezco hoy y ahora por lo difícil que hubo antes, para mostrarme qué me es genuino hoy.


Gracias <3 br="">

lunes, 24 de noviembre de 2014

Sobre seguir.





Ha sido un fin de semana inusual, si es que hay dos parecidos para decirles "iguales". Mis pensamientos se encontraron en muchos lugares, en pocas personas y nunca en conflicto, por suerte. Creo que han sido más emociones que pensamientos, por eso no sentí la cabeza gastada.

Me encontré pensando en lo que se busca. Uno hoy por hoy puede pensar en arrepentirse de acciones pasadas, pero el cambio ha sido tanto, que ahora sabemos que lo hecho es algo que no representa a quienes queremos ser.

Hay un error así que cometí de chico. Le negué a mi papá jugar un videojuego conmigo porque me retrasaba. Nunca volvió a jugar conmigo por más que le ofrezca, mi arrepentimiento es enorme.

Pienso en eso y mis deseos escalan en primera instancia, jamás haberle negado la participación. En segundo: Que me disculpe y él pueda resumir el juego.

Hoy por hoy, me doy cuenta que al errar, no tuve mucha más posibilidad de sobreponer mi acto. Es decir, no puedo viajar en el tiempo y no puedo hacer que él se sobreponga a mi actuar. Pensé entonces, que tras mi cruel respuesta, con algo de comprensión del otro lado, podría transformarse en algo pasajero y todo volvería a la normalidad. Pero no estaba en mi poder.

El deseo de que algo de eso cambie era inmenso, pero no podría suceder de manera alguna. Ésto me dió una angustia fuerte.


Esa angustia no podía quedarse. Es que no pasaron un domingo angustiados? Qué tal un feriado después de eso? No señor, algo debía hacerse respecto a todas esas cosas que no se pueden cambiar.

Hay cosas que pasaron, me pasaron con respecto a otras personas. Y caí en la cuenta de que yo sí tengo el poder ante esos casos. De hacer que ofensas que bifurcaron posibilidades tengan la misma importancia que una nubecita en el cielo. Pero debía ser ferviente con la decisión, pues sólo yo sufriría tras ella. Es que perdí tanto contacto con mi lado luminoso como para no dejar pasar algo que me afecta? Algo que no es necesariamente malo, sólo que me afecta.

No pude permitirme sufrir por eso más, no pudiendo cambiarlo para que la vida me aporte aún más.

Hay algo más a ver a cada lugar que se vea y este pensamiento no estuvo siempre en mí. Agradezco haber pasado por lo amargo para apreciar lo dulce. Pensaba que sabía cuánto valía desde un principio, por el miedo a que los malos vientos soplen.

Ahora sólo quiero tener fuerza para soportar las situaciones rudas, no quiero evitarlas más. Pues gracias a ellas he purgado de mí todo lo que me traerá tristeza y de tanto caer uno sabe que puede levantarse de nuevo.

Un finde de soledad me recordó que no todo está tan mal, ni tan escrito, ni siquiera el pasado.

Perdonen a alguien o suelten algo hoy, es mi recomendación

<3 br="">

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Sobre fueguitos



Crecer involucra mucho. Hay cambios en cada momento que vivimos, que atestiguamos, momentos diminutos que no sabemos cuándo volverán para hacernos entender que han tenido una parte vital de quienes somos.

Pasé por muchas cosas, estoy pasando por muchas otras y me sorprende que lo que quede, sean la misma clase de valores, de recuerdos. Es realmente un pensamiento hermoso, una lección vital para entender que cada día conlleva una sonrisa.

Tuve vivencias que me han vuelto más rudo, pero eso no me hace menos cándido, no me hace menos sensible.
Claro que quizá haya desarrollado más cancha en este campo de "rudeza" pero hay una parte de mí que no puede ser tapada y eso es lo hermoso de lo que se mantiene tras los años.

Me ví recordando momentos y pensando en cómo ciertas decisiones podrían haber sido mejores, pero sólo por distracciones que me han sabido entretener, para hacerme entender que son las pequeñas cosas las que importan.

Momentos que me salvaron la vida se constituyen de acciones pequeñas, de demostraciones sencillas de cariño y positividad.

Lo entendí en un tiempo atrás, sabía que era lo correcto aportar con una sonrisa, un gesto, una pregunta para mejorar un poco el día del otro y es por eso que lo hacía. Tiempos difíciles hicieron que me concentre en mí, porque no estaba bien, y concentrándome en mí encontré mucho placer, tiempo que necesitaba y espacio relleno de calma e instrospección.

Enfocarme así hacía también que estuviera solo con lo que me daba pesar, sintiendo yo mis emociones negativas.

Es cierto que son las pequeñas cosas las que hacen una pequeña luz para mantener algo a ver en la oscuridad, pequeñas acciones de cada día que nos hacen mejores y alejan lo malo, no de otros, sino de nosotros. Hacen que nosotros seamos mejores, suman a nuestro lado luminoso y nuestra luz contagia a otros.

Quizá no cambie la vida de alguien el cocinarle algo con amor, despertarle con comida o esperarle a donde sabemos que estará para darle algún mimo, pero sí va a aportar a lo que somos nosotros, a lo que es uno que bien puede ser una gran pila de pequeños cariños.

Creo que es esto lo que me faltaba entender para poder darle un sentido, parece que no bastaba hacerlo sólo porque "está bien", sino que aporta a la mejor parte de mí, la que ahora me doy cuenta que quiero hacer crecer.

Entiendo ahora que por lo primero que ayudo al otro es para mí, porque es quien quiero ser, poner los pensamientos en uno lo convierte en una isla, alguien a quien las cosas le pasan y no las hace suceder.

Es un milagro cada buena acción, realmente. Un escalón más, no hacia el cielo, sino a la alegría. Un paso más cerca de construír el mundo que uno quiere.

No siempre supe esto y no puedo sentir más que agradecimiento al ver que llegó en un tiempo temprano de mi vida, cuando veo que me queda tiempo para aportar a esta causa, a la felicidad, al esfuerzo diario que es un oficio divino.

Cada persona que ha interactuado conmigo tiene un poco (cuanto menos) de esto. Desearía haberlo sabido en momentos pasados, quizá para alimentar más y no soltar a algunas, pero me han enseñado ahora.
Es una fórmula mágica, que permite que el sopor de dolencias se desvanezca y caduque.

Me crucé con los fueguitos de mucha gente, quienes brillan y no saben enteramente cuánto, no para mí.

Hoy son responsables de que me haya vuelto más, de que sea mejor.

Y por eso, viva el amor.

martes, 11 de noviembre de 2014

( )


Superarse tiene un coste de valentía enorme, una necesidad de mantenerse entero que requiere repasar situaciones de dolor.

Hoy lo sentí así, emociones bloqueadas, a las que no puedo acceder por hechos pasados, que me hicieron sentirlas. Creo que está realmente difícil encontrar algunos recuerdos, el tiempo es la niebla más densa a veces, como si el enojo y la tristeza hubieran ardido y dejado humo en ese lugar poco ventilado, haciendo que todo sea difícil de encontrar.

Tuve la imagen, en mi cabeza, de que al intentar mirar hacia eso que intentamos dejar de lado en lo que a recuerdos dolorosos respecta, tras echar algo de luz, dispersa todo el hollín y quizá ahora sí tengamos un entendimiento apto.

Sentí que estos recuerdos tenían a mi amor encerrado, y no hablo de una figura o persona. Hablo de mi capacidad de sentirlo, mi sentimiento de amor estaba tomado de rehén por malos recuerdos! Y lo peor es que no son malos realmente, sólo que supo afectarme el que sólo sean recuerdos, pero ya me sentí listo para permitirme discernir.


No es que esté interesado en sentirlo enseguida, es sólo que me pertenece.

Gracias por un discazo <3 br="">

lunes, 29 de septiembre de 2014

Sobre paz interior.









Hacía un tiempo buscaba una nueva provocación en mi cadena de pensamientos, sentía que terminaba en el mismo círculo, que no descubría nada nuevo y eso sólo podía darse por un problema de percepción mío, pues es más que seguro que cosas nuevas pasan todo el tiempo.

Un período de mi vida se sintió prematuro, siento que estoy volviéndome un adulto realmente y eso significa poder conllevar y hacer concordar al niño interior con el mundo contra el cual se choca, que siga vivo y entendamos por qué, o sino sólo seré un preocupado más.

Me sorprende sentir que salgo de una tormenta y poder mirar atrás, anclas que ya no están. Me sorprende que tras largo tiempo de pensar que la amargura de no poder ser sorprendido fuera mía, agradezco a todo que eso solo fuera ingenuidad.

Me he aferrado mucho a lamentar que las cosas no resulten como yo necesitaba emocionalmente y no me permitió ver la belleza de lo que sí sucedía. Hubo tiempos y tiempos, era difícil encontrar belleza en el momento de dolor pero ahora empiezo a entender a qué costa me ha traído ese naufragio.

Cuando nos permitimos el enojo actuamos como si viviéramos para siempre, permitiéndonos ser rudos con alguien a quien queremos, sólo para que una circunstancia nos deje con esa efusión de actos como nuestra última acción hacia alguien que tanto queremos, y que es con todo lo que nos quedaremos de esa persona, la energía positiva. En mi experiencia, lo negativo se pierde en el tiempo, el pasado y el futuro tienden hacia la luz, pues cada vez recuerdo más cosas buenas que malas y el pasado se crea constantemente, como el futuro.

No he aprendido poco de mi experiencia de enceguecimiento y enojo, pero es bastante resumible: No quiero sentirlo.

El orgullo, el reclamo, ese lobo acecha por cada emoción de la que se pueda alimentar.

Me alegra hoy, haber aportado al otro lado, a emociones positivas en mí. Mi esfuerzo es mi recompensa.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Sobre abrazos a distancia



Hice este blog para hablar de sensaciones, y quiero hablar de una influencia muy fuerte en estas en mis últimos años.


Hace años, estaba en el living de un amigo, jugando con él y sus dos hermanas. Apenas si me había comprado un cd en ese entonces y creo había sido de Korn.

Jugando, dejábamos MTV de fondo, pues la música siempre me gustó, nos gustó. Sonaba esta canción de fondo, donde Gusti maneja un helicóptero con diferentes compañer@s, me acuerdo de preguntarme de dónde salió el pibe, no lo junaba ni cerca, pero no junaba nada que no fuera una banda extranjera que sonara en la radio y conociera por tres temas.


Empecé a escuchar la música y la analicé a lo largo del tiempo, pero después empecé a sentirla, no en el estómago, sino en el pecho y la cabeza y vos estabas en eso, me hiciste sentir tanto... Hace poco aprendí mucho de vos para quererme, hacían años desde que me quise como debo, pero me recordaste con acordes y una voz preciosa que todo está bien si entro en sintonía.

Abrí este blog para hablar de sensaciones y vos me transmitiste muchas sobre las cuales escribí, el amor me costó siempre, pero fué mejor cuando lo reflexioné, medité o viví con tu arte, es como un mantra que me recuerda mucho de lo que quiero vivir, el cómo quiero esta vida.


Amo a las personas grandes, yo aspiro a ser una todo el tiempo y lo dejé de lado un tiempo, pero vuelve cada tanto, ahora ha vuelto para quedarse y fuiste parte de ello. Ayudar, regar a otros es algo que hace a alguien grande, es lo que me gusta hacer y vos me lo hiciste a mí, nunca me conociste ni yo te conocí pero igual, en algo que dejaste en el éter, me hiciste bien, esa es la forma en la que uno hace magia, vos sos un mago.

Gracias por recordarme cómo me gusta sentirme. Hoy fué una prueba, me permití enojarme por emociones difíciles y me avisaron que se terminó tu pasaje al otro lado y me quedé helado. No pude seguir la corriente de pensamiento y pensé en que ya no estabas, pensé en lo que dejaste y lo que siento cuando te escucho y me dí cuenta de que estaba entrando en algo que rechazo; el enojo.

Hoy me salvaste de un río de emociones que no quería con tu último legado, un cachetazo en la cara que me recuerda que estamos acá ahora, que es casi la única verdad.

Hoy aprendí a esperar un poco más y recordé que tengo que sentir, bueno o malo pero sentir.

Cambiaste al mundo, cambiaste al mío y en los cambios que yo haga, quiero que se reflejen las sensaciones que me diste, porque tanta paz y cariño no pueden estar mal.

Gracias por venir.

martes, 2 de septiembre de 2014

Manifesto (Extracto del 4to cuaderno azul)



"Muévete, y el camino se hará solo"


"Hay momentos incomparables. Algunas veces la situación es un regalo del universo y otras fruto de nuestro esfuerzo, aunque siempre hay algo de ambas.

Estoy teniendo un momento así, donde hay claridad, donde hay belleza. Tuve que mirar hacia atrás para contrastar porque hasta hace poco (y durante mucho) tiempo estuve enojado.

Me molestaba mucho por muchas cosas, cabreado por heridas y sensaciones esclavizantes. Recuerdo estar deshecho en la cama, sin poder parar de llorar y con un dolor de pecho emocional tan fuerte que se sentía real, esa noche creí que moriría, pensé en lo que había vivido hasta allí y estaba dispuesto a aceptar y recibir a la muerte casi abrazándola y besando su mejilla, o sus labios, para agradecer por la liberación del dolor e irme feliz de este lugar.

Como mucho de lo que se emprende en malos momentos, este plan no se pudo concretar.
No podía admitir derrota y la muerte no quería ganarle a un adversario ya sin fuerzas, creo que es un terrible limbo esa situación.

El llanto me alcanzaba ocasionalmente, a veces en el trabajo, otras veces en fiestas de las cuales debía escapar. Nunca tuve mayor tristeza.

Una noche me zambullí en una tormenta en la terraza de mi casa y no distinguía mis lágrimas, procesé un poquito cada día y me dí cuenta de que la muerte no tiene interés en ganarle a un derrotado, de donde pudiera debía tomar impulso y vivir.

Antes me enojaba con la gente acusándole de fomentar el circo del dinero y el éxito, de no entender el dolor que mitigan con eso.

En el sur, me encontré de nuevo tan lejos de todo con miradas de mi gente, miradas hermosas y reales. Me dí cuenta de que aún en la montaña, en lugares que pasan años sin ser pisados, algo está pasando.
Pude ver y sentir un poco de la danza universal y que no pasa todo por mi dolor, que uno vino a esta vida a encontrar cosas, no a juntar todo cuanto pueda como si de un saqueo se tratara, pues de este lugar nos llevamos nada.

La muerte debió haber notado mi aire y me dió un nuevo desafío, un pelotazo para que devuelva y me dí cuenta de que envejecí por dejar de jugar, y recordé que amo jugar.

Se empezó a terminar el enojo y una noche rompí el ciclo y pude disfrutar de la gente, de un vinito con alguien o una película.

Sonreí y (poniendo ganas) el universo se puso a mi favor, entendí que soy agraciado en cada momento y que no me quiero enojar.

En esta vida queremos conectar, ser relevantes, cuando buscamos aislarnos, creo, estamos haciendo un rechazo. No vemos lo que podemos aportar, sino lo que podemos evitar.

Qué lección, mis amigos. Entender que cada día, por pequeña sea, tiene en él una victoria, pues si despertaste no has muerto y en ese día sólo tenés que vivir."


Pura vida:


martes, 19 de agosto de 2014

Sobre sanar con amor.



Creo que las ganas de enfrentar mi enojo fué cuando me dí cuenta de que los temas recurrentes a mis escritos eran desamores y no perspectivas para que la vida crezca, sino con lidiados del pasado, que son más que vitales, pero ya tomaba mucho tiempo.


Sentirme como hoy era un proyecto hermoso que tuve desde que me encontré con verdades que no puedo cambiar, al menos no con un esfuerzo que sea justo.
De seguro habrán vivido algún día la sensación de soltar una mochila y eso me sucedió.

Leí sobre cómo las perlas son en realidad las capas que genera una ostra para sanar, de algún sufrimiento, sale una de las materias más únicas en este mundo. Creo que de heridas sanadas con amor crece la gente más única de este mundo.

Si no lograba sanar con amor iba a alimentar el dolor y no podés hacer que algo deje de afectarte si no lográs terminar con un cálido sentimiento hacia ello, no importante por demás, pero no carente de alguna forma de aportarte algo bueno.

Hoy quiero darte amor por convertirme en quien soy hoy, de mis heridas, las que yo me dejé hacer, ha surgido el amor que las curó, un proceso que necesitaba para que haya lo que tanto pedía, "Más amor, por favor".

Con dificultades y ajustes soñaba con plenitud para convertirme en algo más, encarrilarme a una aventura hermosa de un nuevo ciclo de mi vida. Puedo sentir la tierra de mi pecho ya fértil para dejar crecer un nuevo amor y con un invierno ya pasado, listo para el calor.
Uno se pone tan reticente a retomar experiencias con miedo a un resultado igual a veces, más si el resultado ha traído dolor o frustración, sentirse superado constantemente por una situación.

Hoy pude hacer las cosas distinto y me trajo amor, amor que brota de mí y una sonrisa genuina que me da el sol y recuerdo tiempos en los que la vida probó que puede ser hermosa y da fé de que el resultado no tiene por qué ser el mismo, no tiene por qué ser malo.

Un nuevo terreno para un nuevo brote de amor.

Es lo malo de ayer lo que me dejará amar de una forma más y nadie jamás amará como yo amé.

Hoy entiendo lo único en mí y lo hermoso en todos los rincones y es la dicha y la felicidad, a veces me cuesta aplicar mis reglas como "Disfrutar de lo pequeño" pero creo que me voy a volver más que efectivo en eso.

Que haya amor.

martes, 1 de julio de 2014

Sobre crecer. (Extracto del 4to cuaderno azul)


Escribí este texto en el cuaderno, como una entrada más, luego me dí cuenta de las ganas de compartirlo asique bueno, espero les guste.

"El concepto de 'suerte' es parte de la mitología del humano, si me preguntan.
Antes de Tesla o Faraday, sólo Zeus controlaba el relámpago, pero los misterios también están vivos y un día deben morir.

Pensé hoy en la suerte, cuando pienso en 'suerte' pienso luego en 'destino' que es sólo otro mito para explicar una sucesión de 'suertes'.
A veces la suerte es una explicación a lo que no entendemos y otras es una excusa. Hay impedimentos, cosas que no podemos cambiar y vinimos a este mundo a aprender cuáles son esas cosas, pero creo que dimos con pocas o ninguna.
La suerte nos justifica a veces, no todas las podemos ganar pero nos podemos ir de este lugar habiendo jugado a todo.

Alguien de seguro dirá que un pensamiento o actitud no pueden cambiarlo todo y es verdad. Pero se irán de este juego sin tocar lo que un trabajo de enfoque y meditación sí pueden afectar.

No entiendo la motivación mediante castigo, pues ese incentivo (el peligro o amenaza) dispara la preservación. Por ejemplo: a una persona le pica una serpiente en la mano y como es fuerte entre los seres humanos, decide cortarse el brazo para sobrevivir, en cambio si ponés comida en la cima de una montaña, la persona sabrá que es capaz de treparla.

Asocio la preservación (ante obstáculos más sencillos que una serpiente o montaña) como un deseo de suerte. Un deseo de mantenernos inmaculados de lo malo pagando el precio de ser débiles por la comodidad de no ponernos a prueba.

Pagaré mi aprendizaje con todo el dolor que me traiga, pues no puedo cambiar al mundo con una idea.

Pero esa idea puede levantarme cada vez que el mundo me tire abajo, porque ya lo entendí y quiero ayudarle, verán, el mundo también tiene miedo de cambiar.

miércoles, 18 de junio de 2014

Cambio de aire.





Ya hacían dos días desde que hice el hechizo y funcionó de mil maravillas, pero en cuotas. Tenía una entrevista para trabajar unos 45 días y quizá darme un trabajo fijo en una sequía de lo propio.

Me subí al colectivo con tiempo de sobra leyendo un cuento de Soriano, en el libro "Rebeldes, soñadores y fugitivos" que me regaló mi prima, acertando en estimularme en lectura, algo que hacía meses había dejado de lado, al menos en lo que literatura es.
La mañana fresquísima me hizo prometerme que sólo leería un cuento  por tramo, así podría tener tiempo sentado de mirar por la ventanilla que es mucho más entretenida (a veces) que la tele nueva que conseguimos con el Pelado, lo que ocupó la mitad de mi tiempo.
Terminé el cuento en menos de un cuarto del viaje, con lo que (no sé si les pasa a ustedes) todos los pensamientos me sonaron a que los leía de un libro y era entretenido el sólo hecho de tenerlos, no me acuso de pensar poco, pero no destaco por eso.

El 110 es un colectivo que siempre ató un recuerdo recíproco para con otra persona de la cual voy a hablar en unos renglones y me gustó tomarlo siempre, por más que te pasee por medio Buenos Aires, te sigue llevando a muchos lados, en consecuencia de las tediosas vueltas que da (salvo que te logres un asiento primera fila junto al vidrio y no tengas que ceder el asiento) casi como la vida.
Llegando al barrio de Recoleta, no sin hace media hora pasar por la esquina de la casa de mis padres, se me dispararon recuerdos de las calles que conocía, que conozco. En un segundo y medio tuve recuerdos de caminar por alguna que otra que pasaba el colectivo y uno se pregunta qué hacía o hacia dónde iba cuando las recorría y no hubo excepción en la pasada que le dí al barrio.

Fué sólo para el final de mi recorrido, pues antes todo el entorno es entretenido, pero casi que llego hasta la zona conocida de Santa Fe y Callao por arte de magia, lo que pasa entre Scalabrini y Santa Fe escapa a mi cognición, será que siempre que paso por ahí me pierdo en los pensamientos justo en el tramo ese, en fin, esa respuesta no la tengo.
Eran las 11 y al bajarme del colectivo quedaron unas cuadras y recordé que lo único que me llevó a frecuentar esa zona fué una muchacha (todo lo esperable) que fué mi novia en tres ocasiones, en tres meses diferentes y consecutivos.
No voy a dar nombres para hacerme el exquisito y por si algún día alguien (o quizá hasta yo) vive de la publicación de éstos textos, pero hoy de quienes leen éste espacio, con un par de hiladas calculo sabrán deducir y si de casualidad vos lo estás leyendo, te mando un saludo en vivo.
Teníamos un vínculo divino para dos personas que trabajaban juntas, así la conocí, de fortuna realmente, mitad porque la vida nos puso en un mismo lugar cinco veces por semana y otra mitad por abrir los ojos entre lo despistado que soy para dar con intenciones ajenas y lo ancho de mi coraza.

Fué una mirada, así como en un segundo y medio mi pensamiento me dijo que mis recuerdos de Recoleta eran con ella, la mitad de tiempo tomó saber que me quería. En el trabajo habían espejos y un par de veces la pesqué mirándome (No es sólo por ser lindo, sino que me tocaban dar anuncios y no era tan loco) un momento de más, o a veces sólo por darme vuelta rápido.
Hablé un poco más con ella y creo que al par de días me dí cuenta de que si me acercaba, ella se ponía toda colorada. Tardé como dos semanas en lograr que salga conmigo con todo lo que estudia y cuando lo logré fué ella quién me agarró la cara y me comió la boca a través de la mesa de un bar al cual nunca volví después de la relación. Creo que si mañana me despertara seis años atrás en una tarde de esas, le pido casamiento, pero de palabra, el casorio, el documento y la unión civil nunca nos volvieron locos, es más, teníamos tanto vértigo del compromiso que nunca supimos cuándo empezamos a salir, festejar meses (podríamos haber festejado el primero tres veces) estaba fuera de palabra y una vez hasta le dije que la amaba sólo para que me diga "Callate", mire para otro lado y al devolverme sus ojos se le escape una sonrisa, se ponga roja como un tomate y me dé un beso.

Nunca discutimos sobre nada, ni siquiera las tres veces que terminamos la relación. En ese entonces yo era una persona que podía enamorar a quien sea, era diferente y la gente me interesaba. Creo que volví al recuerdo de ella con amor en esas calles, porque estoy volviendo a ser una persona que amo, y con eso vienen cambios hermosos en mi vida, de los que de seguro ya escribiré por éste medio.
Cuando uno quería que el otro le abrace sólo tenía que mostrarle las manos, abrirlas y cerrarlas y listo, podría decir que si durante una ruptura me hacía eso, volvía con ella de rodillas para no irme, ahora que lo pienso, siendo que no estoy con ella, puedo decir cualquier cosa.

Volví caminando (un trecho largo hasta otra parada de bondi, de Agronomía a Recoleta sigo caminando aún) y me permití pasear, más que nada porque ví una esquina por donde pasamos en un cumpleaños de ella, con lo que sabía que estaba por su casa, pero no recordaba ni el nombre de su calle, así que caminé sin mirar, a ver si el subconsciente hacía lo suyo.

Caminé y me dí cuenta de que un par de locales me sonaron, mas pensé que mucho podía cambiar en seis años, más en un barrio así de pudiente, estaba listo para encontrarme de la nada un Starbucks en el medio de la calle. Después me dí cuenta de que era un pretexto ese pensar, contemplaba la chance de que hayan cambiado la fachada del edificio, sólo para no saber ante cuál quedarme helado.
Me sonó una calle que caminaba, la orientación tenía sentido porque desembocaba en Las Heras, donde estaba el mágico 110 desde donde la he visto más de una vez tocar el timbre parada desde la esquina de lo de mis viejos, cuando la iba a buscar a la parada a la noche.
Recorrí y temí que su morada ya hubiera quedado atrás, pero pronto deduje que no era, pude ver el cartel (dos cuadras sin cartel, qué pasa Recoleta?) que decía "Ayacucho" y dije en voz alta "Claro que no me suena, no es Junín". Junín, ahí estaba el bendito nombre y por ver un bar naranja en una esquina, supe que la paralela calle era la que frecuentaba para visitarla.

Caminé y reconocí el kiosco donde le compraba chocolates (Tofi, siempre unito de tres, sólo para ella y después lo que yo le quiera compartir, no tenía nada mío con ella y eso me encantaba) cuyo obligado rima con su nombre. A veces incluso seguía hasta uno que visité luego, en la otra esquina, cuando no tenían o estaba cerrado.
Pasé por la puerta y nada pareció haber cambiado, me preguntaba si recordaba bien el piso de ella, después de todo tenía en mi memoria que era mi número preferido (desde antes también) y reconocí el edificio frontal de nueve ventanas de tres diseños diferentes que quedaba enfrente, donde espiamos alguna vez a ver qué hacía su vecina.
Casi toco a ver si seguirá viviendo en esos lados, ha pasado un tiempo ya, así que completé la cuadra y volví por enfrente, ya estando más calmo porque si la muchacha caminara por su calle, lo haría de la mano de su casa, siempre lo hace así, porque cruza ni bien tiene chances, no le gusta que la calle le frene.

La puerta de su edificio me hizo acordar de un par de situaciones, ella bajaba a abrirme para recibirme o despedirme, una vez me miró con ojos opacos ahí y me desgarró el alma, esa vez le propuse cortar yo y no aguanté dos días. A veces me despedía con muchísimo amor, otras con calma porque me vería en un par de horas en el trabajo (vieron que sano para trabajar juntos?) y algunas veces yo era tan galán, que me pedía que no me vaya.
Fuí hasta la parada de mi cine ambulante, el recorrido de toda esa relación que me lo da el 110. Allí, en esa misma parada mientras me subía al colectivo, una tarde me quedé corto por 20 centavos para el boleto y una muchacha muy linda completó la paga sonriéndome, le agradecí y me senté, ella se sentó junto a mí y yo (les dije que soy lerdo para darme cuenta) me puse mis auriculares, pensando en que ya extrañaba a mi amor aunque recién salía de verla y fué sólo cuando conté el acto de gentileza que tuvo ésta otra muchacha, que caí en que podría haber tenido una historia de bondi intensa, ahí me dí cuenta de que no era tontera lo que me pasaba.

Llegué a casa y comí con un hambre regulado y no pude parar de repasar la idea de que amaría tomarme tres meses de vacaciones a unos años atrás. Todo ésto hasta que se llenó mi estómago, y como si hubiera visto la repetición, se me dibujó la sonrisa de enamorado.

La entrevista fué un gol y me avisan en una semana =)

martes, 17 de junio de 2014

Siembra




En la vida pocas cosas son certeras, o al menos en pocas he encontrado certeza, cosas que he encontrado, debo cultivar y hacer crecer antes de que se marchiten, toda vida necesita un motor.

Algo certero en mi vida (y en la de aquellas personas que la han tocado de cerca) es que no es vida si no hay amor o magia. No sería la experiencia entera de mi existencia en el pasaje de este plano si no concibiera enteramente la magia, pues las fórmulas y conceptos cuadrados se hicieron para explicar los fenómenos en general, pero algo debe permanecer en misterio.

Me acosté y revisé el por qué me sentía como me sentía y me dí cuenta de que había poco elemento inexplicable rondándome. Así que me decidí a centrar mis esfuerzos y hacer que algo más suceda, que algo más que las rutinas y deberes empapen a mi persona.

Me dí cuenta de que no necesitaba sólo un trabajo ni sencillamente seguridad, sino que éstos debían venir por medios propios, necesitaba buscar más, vivir y por sobre todo, encontrar.

Salté al plano pertinente, en el jardín donde la raíz de lo que crece en la realidad está sembrada.
Es un lugar magnífico realmente, dudo que sea igual para todos pero en lo personal, mi visita fué única. Nada es enteramente pesado allí y hay un árbol inmenso, inacabable y tomaría toda la vida recorrerlo si uno en ese lugar tuviera peso.

Cada salto se vuelve más que entretenido entre cada rama y me doy cuenta de que el árbol está en un lugar prácticamente espacial, veo las galaxias en el fondo, el cosmos, la existencia desde donde se planea y pronostica cómo las galaxias chocarán mientras nosotros sólo planeamos si tomaremos con o sin azúcar.

Cada rama era sumamente explorable y necesitaba saltar e ir entre ellas antes de llegar al jardín en sí. Pues estaba frente a una visión única, pero no toda mi persona pudo pasar a ese plano, con lo que debí ahondarme, salto a salto, para ingresar allí.

Comprendido ésto, hice la diferencia, me perdí en el camino y sólo así llegué a mi destino. Todo el árbol inmenso, inconmensurable, era un vivo cantero, que contenía tierra en un cuenco en la parte más alta de su tronco.
Un cantero inmenso, desde donde surgía un árbol nuevo y ví que ahí habían diferentes plantas de mi siembra inconsciente. Allí no debe uno saber demasiado, y me detuve a hacer lo que había ido a hacer.

Con un dedo hundí un pocillo en la tierra y pensé en un progreso antes de taparlo.
Empezó a crecer, a proyectar lo que sería y allí está, un cambio enorme el cual será. Tuve que elegir su lugar, pues la jardinería de ideas y fortunas no es algo sencillo, menos aún dos sueños luchando por vivir.

Bailando y dándole amor, el proyecto se hacía más, lograba crecer.
Y desperté a un cambio en la realidad, algunas de las olitas que hice en el manto, las ondas en el lago y el silbido que se hizo viento, por aquí comenzaron.

Y se nos regala un nuevo día.

martes, 10 de junio de 2014

Sobre extrañar.



Una vez ví la mayor cantidad de agua y cielo que haya visto en veintiséis años, mientras lo hice puse este tema y no escuché nada más.

Estaba lejos, para lo que "lejos" pueda significar.


El viento habla y escribe, no con palabras ni sobre hojas, pero queda asentado en la piel, en un surco de la mejilla o un ojo que llora por seco.

Pensé que el agua, siendo el elemento de la empatía, me susurraría algo también y creo que tuvo lo que ver con extrañar.

Creo que lo más rudo de extrañar es la persona que alguien era, alguien que no está necesariamente lejos en el aspecto físico, pero que al mismo tiempo no es quien extrañamos, sino el cuerpo donde una vez estuvo.

Le ví en diferentes ojos, pero nunca estuvo ahí por mucho tiempo, creo que se fué para mantenerme corriendo tras de sí.