lunes, 14 de septiembre de 2015

Sobre más de lo nuevo, renovado.




Los tiempos de verano me reviven cada vez, no sé cómo hacen el truco, pero lo hacen y la vitalidad en mí cambia, cambia la perspectiva, cambian los motivos, el humor, mis herramientas, todo!


La vida tiene muchos períodos para recordarnos sobre lo dulce y lo lindo, las tormentas... las tormentas son hermosas.

Pasé por un par que me han abatido, pero llegar a cubierto tras un camino dificultoso es la más vívida persecución de felicidad, me lo enseñó la vivencia de superar el momento donde me sentí quebrado, roto, finalizado y desganado.

De dar el brazo a torcer no hubiera podido hacer mucho, perder la noción de amar porque se va lo amado es una batalla perdida y sólo podemos revertir esa condición con un corazón que lata fuerte, por algún motivo, por algún amigo, por algún plan que ensaye el amor, que empiece a ponerlo en algo y se permita ejercitarlo, crecerlo, dirigirlo hasta que tenga autoría y elija a alguien a quien quiere aportarse.

No podía ver esto cuando estaba afligido, pero dejar de ser cautivo de circunstancias que no puedo afectar da aires nuevos, no me extraña que el momento sea en donde todo empieza a florecer, si en parte el amor es una flor, que crezca, no?

Soñaba con una amiga cercana que además me ame, soñaba con levantarnos después de andar de aventuras un largo trecho en nuestra cama desarreglada, que juntos ordenemos la casa solo para estar tirados en la pulcritud comiendo de nuestras panzas y riendo cuanto más se pueda.

La alegría no tiene que explicarse ni justificarse, tardé en aprender eso también. Factores de pensamiento que hacen a uno pensar que se ve como un tonto, sólo para haber acumulado chances perdidas de poder actuar como un tonto.

Y mas que el pasado, importa hoy.

Mas que desear que no suceda otro período gris, deseo que el fin de este de una época de color en mí que no pueda olvidar.

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